
Por ser el último día nos dejan dormir media hora más. A las 10 vamos a desayunar y hasta las 11 nos quedamos haciendo las maletas ya que no tenemos más tiempo para hacerlas, al terminar nos vamos andando hasta el pueblo de al lado donde vamos a montar a caballo.
Los caballos son dos, uno marrón y otro negro con las patas blancas.
Cuando ya hemos montado todos nos volvemos al campamento y nos vamos a la piscina que ya se había terminado de llenar. Nada más llegar nos tiramos directos a la piscina y nos tiran flotadores y cosas para hacer el tonto un rato, luego vamos a tomar el sol y nos volvemos a meter y así..
Estuvimos hasta la hora de comer en la piscina y luego nos bajamos a comer. Después de comer llegó el momento, ese momento que intentábamos evitar y no pensar en él, ya que después de todo nos lo habíamos pasado en grande y nos daba mucha pena irnos.
Cogimos nuestras maletas las metimos en el autocar y nos despedimos de los monitores, que en el fondo tanto ellos como nosotros nos habíamos cogido cariño.
Y ya de vuelta a casa, estábamos muertos.
Bueno y sólo me queda deciros que cuando os vayais de viaje o de excursión lo simplemente una tarde veais que se os pasan las horas como si fuesen segundos, eso, es señal de que os lo estais pasando de lujo y estais disfrutando.
Y es que todo lo bueno termina...

